En 1983, al finalizar la dictadura militar, se pudo votar volviendo asi a la democracia, pero los grupos dominantes siguieron operando impunemente, todos aquellos que querían ver realmente mejor al país y tenían la fuerza necesaria para lograrlo fueron desaparecidos o inmovilizados por el miedo.
El modelo económico llevado a cabo en los siete años que duró el Proceso siguió profundizándose, a pesar de que con las movilizaciones se consiguieron el Nunca más, la CONADEP, la agrupacion H.I.J.O.S. creada en 1995, a partir la necesidad de juntarn fuerzas, reivindicar la lucha de nuestros los desparecidos y sus compañeros, y luchar contra la impunidad y el juicio a las juntas. Pero luego aparecieron las leyes de Obediencia Debida, Punto Final y otros pactos en donde es notorio como volvimos a lo mismo: repetición y mirar para otro lado. Esta situación se acentuó en los ‘90 con Carlos Menem en donde se decía que había una supuesta estabilidad económica, privatizaciones, indultos, entre otras, donde todo fue ratificado con el voto de muchos. Como vemos, hay una repetición y un efecto dañino reconocible en el silenciamiento, en la falta de interés político y en la falta de hacerse escuchar, conformándose con lo mínimo indispensable con tal de no volver a ser castigados por pensar diferente.
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